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Propuestas
y alternativas desde la perspectiva de los movimientos sociales
Conclusiones
de la IV Cumbre de los Pueblos de las Américas
El
documento completo, que se adoptó antes de culminada la
reunión, hace referencia al proyecto de
declaración que los gobiernos habían
negociado y sobre la cual finalmente no hubo consenso y finalmente esta
fue otra
Cumbre sin declaración final.
Trinidad
y Tobago, 24 abr. 2009, Tribuna
Popular TP.-
En este país caribeño, en paralelo a la V Cumbre
de las
Américas, se desarrolló la IV Cumbre de los
Pueblos, en la cual las
organizaciones populares, en ámbito político y
social, desarrollaron propuestas
alternativas en el marco de las relaciones hemisféricas.
Sigue
un extracto de las conclusiones de la IV Cumbre de los
Pueblos, realizada en Trinidad y Tobago del 16 al 18 de abril. Estas conclusiones, junto
con la carta a los
presidentes, constituyen los dos documentos emitidos por la
reunión.
El
documento completo, que se adoptó antes de culminada la
reunión, hace referencia al proyecto de
declaración que los gobiernos habían
negociado y sobre la cual finalmente no hubo consenso y finalmente esta
fue otra
Cumbre sin declaración final.
La
declaración se centra en el análisis de la crisis
dentro del
marco de las relaciones hemisféricas y formula
críticas a las soluciones
planteadas a dicha crisis, así como exige un replanteamiento
completo de las
relaciones hemisféricas.
Al
final formula propuestas y alternativas desde la perspectiva
de los movimientos sociales.
A
continuación, Tribuna Popular publica las
conclusiones de la IV Cumbre de los
Pueblos:
ANTE LA CRISIS: OTRA
AMÉRICA ES POSIBLE
Hace
tres años, en la pasada Cumbre presidencial de las
Américas
en Mar del Plata, fue concluida la derrota de la propuesta del
Área de Libre
Comercio de las Américas, ALCA, como resultado de
innumerables luchas populares
y con esto fracasó la política planteada por el
gobierno de Estados Unidos para
el continente. Desde entonces algunos países
firmaron Tratados de Libre comercio con dicha potencia,
pero al mismo
tiempo se multiplicó el número de gobiernos que
emprendieron rumbos autónomos.
La Quinta Cumbre de presidentes de las Américas, que se
realiza entre el 17 y
19 de abril en Trinidad, con este nuevo escenario político y
con un recién
elegido gobierno de Estados Unidos plantea una situación
nueva. El fracaso de
aquella política de relaciones hemisféricas
basada en el libre comercio y en la
supremacía política y militar de Esta dos Unidos
obliga a un replanteamiento,
tal como lo vienen exigiendo los pueblos del hemisferio. Este
replanteamiento
se hace además bajo el signo de la crisis que ha
conmocionado al mundo y ante
la cual son indispensables alternativas distintas a prolongar el actual
estado
de cosas que descarga sus costos sobre la población
empobrecida.
Las
y los representantes de los movimientos sociales del
hemisferio, reunidos en la Cuarta
Cumbre
de los Pueblos formulamos las siguientes consideraciones:
1.
Esta crisis no es sólo financiera, ni siquiera
sólo
económica, es una crisis global que afecta todos los
ámbitos de la vida social
y profundiza la amenaza a la propia supervivencia del planeta. Al mismo
tiempo,
ha demostrado la falsedad de la confianza fundamentalista en las
virtudes del
mercado la cual durante más de 25 años fue
impulsada por los mismos que ahora
corren a suplicar
que la intervención
del Estado. Es además la crisis del mundo unipolar,
acaudillado por Estados
Unidos. Es la crisis de los sistemas políticos
tradicionales. Una democracia
que pretende ser representativa, sin que el poder esté en el
pueblo, sin
equidad entre hombres y mujeres y que niega la diversidad. Es una
crisis
integral, de la forma de producir, pensar y vivir. La Cumbre reconoce
que los
pueblos del Cari be enfrentan una amenaza adicional por su
vulnerabilidad
económica y ambiental frente a choques externos
Un
sistema productivo
que
busca exclusivamente maximizar la ganancia, ha concentrado la riqueza y
arrojado a la pobreza a la mayoría de la
población y considera la naturaleza
simplemente como recurso explotable para obtener ganancias y no como
fuente de
vida, es decir como un bien común que hay que cuidar y
preservar. Ese afán
desmedido de ganancias que pretende convertir todo en
mercancías, accesibles
sólo si se tienen recursos monetarios, no ha respetado los
derechos humanos
fundamentales. El agua, la tierra para producir, la energía,
la salud y la
educación son derechos y bienes comunes que no pueden
librarse a la suerte del
mercado.
Lo
que está en juego no es como reactivar el sistema
económico
dentro del mismo esquema que ha conducido a la crisis sino que, la
construcción
de otro mundo, es posible, necesaria y urgente y los movimientos
sociales nos
comprometemos a hacerlo desde abajo, desde sus cimientos.
2.
Las y los defensores de este sistema económico caduco
quieren
simplemente salvar a las grandes corporaciones y al sistema financiero,
socializando sus pérdidas e inyectándoles dineros
del patrimonio público.
Cuando estos conglomerados son precisamente los responsables de la
crisis y en
sus épocas de bonanza jamás contribuyeron al
desarrollo social. Por el
contrario acentuaron la inequidad y extendieron la miseria en todo el
mundo.
Pretenden también recuperar la hegemonía
estadounidense sobre el mundo
exigiendo un sacrificio general en aras de evitar el naufragio de su
economía.
Cuando ocasionalmente se preocupan de paliar los negativos efectos
sociales de
sus políticas es solamente para prevenir que se ponga en
peligro su dominación.
3.
Ante el hecho de que diversos gobiernos están destinando
dineros a aliviar el impacto de la crisis, los movimientos sociales
reconocemos
que hay que tomar medidas de emergencia pero ellas deben basarse en
criterios
como los siguientes:
No
se trata de reactivar el mismo sistema productivo y de
consumo sino de cambiarlo, hay que dar prioridad a reactivar la
capacidad de
producir bienes y servicios básicos para satisfacer las
necesidades de la
población, promoviendo la soberanía alimentaria,
la producción limpia y la
armonía con la naturaleza. La prioridad no es producir para
el mercado mundial
sino para el mercado interno.
Los
recursos de emergencia
deben canalizarse a través de nuevas
instituciones bajo control social
que garanticen los objetivos sociales y de transformación
productiva. No por
medio del FMI ni siquiera reformado, ya que fue éste el gran
promotor del
modelo que condujo a la crisis.
En
cuanto al sistema financiero, no se trata de salvar a los
dueños del capital sino los ahorros de los más
pobres. Hay que construir una
nueva arquitectura financiera al servicio de un nuevo sistema de
producir y
consumir.
En
el esfuerzo por defender los puestos de trabajo se debe tener
en cuenta que no son las grandes empresas las generadores de la
mayoría de los
empleos sino las micro, pequeñas y medianas, las
cooperativas, las empresa
comunitarias, las empresas autogestionadas. La prioridad no es salvar
las
grandes corporaciones transnacionales sino a la gente.
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