Federico
García Lorca, poeta comunista, asesinado por el fascismo
español
Especial
de Tribuna Popular en
homenaje al poeta
(VIDEO)
Federico
García Lorca: El cantor de sueños
Caracas,
18 ago. 2009, Tribuna Popular
TP/Por: Pablo Siris.-
García Lorca, Lorca, o
simplemente Federico, recogió como nadie las pasiones,
dolores y alegrías de
los pueblos de España. Los siempre postergados, los
despreciados, los siempre
reprimidos se reconocen en la obra de este hombre, que convierte al
pueblo en protagonista
del arte mayor.
García
Lorca era también
compositor, dramaturgo, pintor, diseñador de vestuario, e
incluso incursionó en
el cine. Todo esto además de haberse graduado como abogado,
profesión que sin
embargo jamás ejerció.
Federico
apoyó la República
que surgió el 14 de abril de 1931 y al gobierno del Frente
Popular, integrado
por el Partido Comunista de España (PCE), el Partido
Socialista Obrero Español
(PSOE), el Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM),
Izquierda Republicana
y Unión Republicana, entre otras organizaciones
políticas, sindicales y
sociales.
Comprometido
con los
cambios que este Gobierno revolucionario impulsaba en España
-particularmente
en el ámbito de la cultura, que hacía
efervescencia por toda la península y en
todas sus lenguas y dialectos-, García Lorca fue designado
director del grupo
de teatro La Barraca, cuyo objetivo era producir, dirigir y adaptar
obras
teatrales representativas del teatro clásico
español, con el objetivo de
presentarlas en zonas rurales.
Las
modernas
adaptaciones de La Barraca fueron presenciadas por cientos de miles de
personas
en más de setenta localidades españolas y las
presentaciones que se realizaron
en el extranjero de éstas y de las obras de Federico,
lograron conmover a los
públicos del mundo entero.
“Cuando
escucho la
palabra cultura, llevo mi mano a la pistola”
Estas
palabras
atribuidas a Joseph Goebbels, ministro de Información del
régimen nazi del
Tercer Reich alemán, bien podrían
endilgársele al propio Francisco Franco y a
toda la estructura de poder franquista que se alzara el 18 de julio de
1936
contra el legítimo Gobierno republicano.
Junto
con la intención
de restaurar la monarquía y eliminar todo lo que pareciera
“rojo”, se hizo
explícita la intención de eliminar esa
explosión cultural que simbolizaba,
entre otros, Federico García Lorca.
El
16 de agosto,
Federico fue arrestado en Granada, en casa del también poeta
Luis Rosales.
Varios amigos le habían pedido que saliera de
España, ya que su vida corría
peligro.
“Yo
soy español integral
y me sería imposible vivir fuera de mis límites
geográficos; pero odio al que
es español por ser español nada más,
yo soy hermano de todos y execro al hombre
que se sacrifica por una idea nacionalista, abstracta, por el
sólo hecho de que
ama a su patria con una venda en los ojos. El chino bueno
está más cerca de mí
que el español malo. Canto a España y la siento
hasta la médula, pero antes que
esto soy hombre del mundo y hermano de todos. Desde luego no creo en la
frontera política”, dijo en entrevista al diario
madrileño El Sol pocos días
antes de morir.
Entre
las razones por
las cuales fue fusilado al costado de un camino, algunos historiadores
especulan con un crimen de odio por su opción sexual, con
una supuesta venganza
contra su padre, e incluso con una serie de confusiones y malos
entendidos
protagonizados por la “benemérita”
Guardia Civil, a quien tantas veces
cuestionó Federico por su represión hacia los
gitanos.
El
crimen contra
Federico sólo se puede comprender en ese período
de oscurantismo que se inició
en España en 1936 y del que aún ésta
no se ha repuesto del todo. El franquismo
fascista que también mató de hambre y enfermedad
al poeta Miguel Hernández en
la cárcel. Que mató a decenas de miles. Que
exilió a millones. El mismo que
asesinó los sueños de un pueblo. Los
sueños que cantaba Federico.
El
18 de agosto de 1936
murió asesinado por soldados franquistas Federico
García Lorca, el poeta
gitano, el poeta de España.