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Comunidad
de Estados Independientes y
repúblicas bálticas
En
Moscú se celebró el XXXIV Congreso de la UPC-PCUS
Moscú,
30 oct. 2009, Tribuna Popular
TP.-
El pasado sábado en
Moscú sesionó el 34 Congreso de la
Unión de Partidos Comunistas-Partido
Comunista de la Unión Soviética (UPC-PCUS). El
nombre mismo de este fórum deja
bien a las claras, que en el trabajo de los partidos hermanos pervive
la idea
de continuidad de las tradiciones del PCUS. A pesar del agresivo
anticomunismo
de las élites gobernantes y de los medios de
comunicación, los comunistas de
los países de la Comunidad de Estados Independientes (CEI) y
las repúblicas
bálticas no contemplan renunciar a su glorioso pasado.
El
congreso anterior
tuvo lugar hace cinco años, por lo que para nuestros
camaradas era
especialmente importante tener la oportunidad de volver a juntarse,
intercambiar experiencias, compartir planes y simplemente sentir el
apoyo de
los amigos. En el trabajo del congreso estuvieron representadas las
delegaciones de los partidos hermanos de Rusia, Bielorrusia, Ucrania,
Moldavia,
Prednestrovie, Georgia, Osetia del Sur, Abjasia, Armenia,
Azerbaiyán,
Kazajistán, Kirguizistán, así como los
partidos que trabajan en la
clandestinidad en Turkmenistán, Uzbekistán y
Repúblicas Bálticas.
Guennadi
Ziuganov,
presidente del CC del PCFR y presidente del Comité de la
UPC-PCUS, presentó el
informe al congreso. En su ponencia procedió a analizar las
terribles
consecuencias de la enorme tragedia que supuso la
destrucción de la URSS para
la vida de decenas de millones de personas, se fijaron las tareas para
el
fortalecimiento de la lucha por los derechos e intereses de los
trabajadores,
por la reconstrucción de la unión
histórica de nuestros pueblos, destruida por
la mala voluntad de los “reformadores”. Se
señaló que la crisis mundial ha
golpeado duramente a las antiguas repúblicas de la URSS.
Por
ejemplo, los países
bálticos, a pesar de haber sido triunfalmente integrados
“en Europa”, se han
visto hoy sumidos en una profunda recesión. Letonia se ha
convertido en el país
más pobre de la Unión Europea. Casi una cuarte
parte de la población de Letonia
vive por debajo del umbral de la pobreza y la merma en el
número de habitantes
es la más alta de Europa, producto de la mortalidad y la
emigración. Algo mejor
es la situación en Lituania y Estonia.
Un
escenario parecido
encontramos en otras ex repúblicas de la URSS. Todo esto
provoca el descontento
de los pueblos de estos países, abona el terreno para la
lucha contra el
capitalismo salvaje y criminal, que les fue impuesto a nuestros pueblos
en
1991, y hace aumentar el atractivo de las ideas de justicia social que
defienden nuestros partidos.
En
el transcurso de las
intervenciones se hizo evidente hasta qué punto son
diferentes las condiciones
en que nuestros partidos hermanos han de trabajar. Por ejemplo, el
Partido
Comunista de Bielorrusia colabora activamente con el presidente
Lukashenko en
la realización de los programas sociales y
económicos del gobierno popular.
Como
destacó el primer
secretario del CC del Partido Comunista de Bielorrusia, Tatiana
Golubieva,
“Nosotros los comunistas, comprendemos y sentimos cercanas
las ideas de
justicia social, que defiende el gobierno de nuestro país.
Sin embargo no vamos
a detenernos en lo conseguido. Nos hemos fijado la tarea de duplicar
nuestra
afiliación, establecer organizaciones del partido en todas
las regiones del
país”.
En
lo que respecta al
resto de partidos hermanos, todos ellos se encuentran en la
oposición. Si bien,
pese a encontrarse en la oposición, los partidos de Rusia,
Ucrania, Moldavia, y
Kirguizistán mantienen representación
parlamentaria. Hay una serie de partidos
que no han conseguido obtener representación (Georgia,
Armenia, Azerbaiyán, y
Kazajistán), mientras que otros, como ya hemos
señalado, siguen estando
prohibidos.
Se
dedicó –como no podía
ser de otro modo- especial atención a la
situación en Ucrania. La situación
allí es especialmente dura: los protegidos del capital local
e internacional,
bajo distinto camuflaje, se disputan el poder, debiendo los comunistas
–en unas
condiciones harto complicadas- abrir los ojos y desvelar la verdadera
esencia
de estos “amigos del pueblo”. En
durísimas condiciones debe trabajar el Partido
Comunista de Georgia. Ha adoptado una postura auténticamente
internacionalista
en la cuestión sobre la intervención del
régimen de Saakashvili contra Osetia
del Sur y Abjasia.
La
respuesta del
gobierno pro usamericano ha sido la persecución de los
comunistas: algunos han
sido encarcelados, otros han tenido que salir al exilio. Los que quedan
y
continúan luchando en Georgia no lo tienen nada
fácil. El partido de jure no
está prohibido, pero prácticamente se ve obligado
a operar en la
semiclandestinidad. Se le exige que renuncie a la
declaración de agosto del año
pasado cuando condenó la agresión contra las
repúblicas vecinas. El gobierno
intenta privarles de su sede en Tiflis. Ya han hecho lo propio en
ciudades como
Zugdidi, Gori y Batumi.
Por
otra parte, aunque
de modo modesto, con bastante éxito trabajan nuestros
camaradas en
Kirguizistán. Después de un periodo complicado,
donde vio como su influencia se
debilitaba bastante, en los últimos años el
partido vuelve a recuperar fuerzas
y en las elecciones parlamentarias de 2007, a pesar de la
falsificación masiva
ejecutada por el gobierno, el Partido pudo ocupar el octavo lugar en el
parlamento (entre 90).
Se
ha incrementado
notablemente el número de militantes. En general no es mala
su situación a
nivel local. Hay regiones dominadas completamente por los comunistas.
Por
cierto que en Kirguizistán conocen y respetan
“Sovietskaya Rossia”, siguen
atentamente sus publicaciones, están intentando poder volver
a subscribirse y
están interesados en que se pudiese imprimir directamente en
Bishkek.
A
pesar de la feroz
resistencia de los regímenes semifascistas locales, cabe
hablar de éxito entre
los jóvenes comunistas de los países
bálticos. La juventud se siente atraída
por los ideales de justicia social, crece la comprensión de
que sólo mediante
la supresión del capitalismo se podrá encontrar
una salida de la durísima
situación en la que se encuentran casi todos los
países de la antigua URSS.
Al
mismo tiempo, y sin
olvidar las grandes diferencias en la situación de los
países de la CEI y los
países bálticos, también hay en la
vida y actividad de nuestros partidos
hermanos mucho en común. A fin de cuentas, todos los pueblos
de la antigua URSS
se enfrentan a problemas similares, provocados en primer lugar por la
destrucción de los lazos económicos
interdependientes de la URSS, y la llegada
al poder de una burguesía vendida y ávida de
riquezas.
Por
eso, los recuerdos
nostálgicos sobre la vida en común en el seno de
la familia de los pueblos de
la Unión Soviética, están presentes en
la vida de todos estos países. No se
trata de sensiblería emocional. Golpeados por la crisis
económica, los pueblos
de los países hermanos, han comenzado a entender mucho mejor
lo que perdieron,
lo cruelmente que fueron engañados, por aquellos que les
prometieron un
inmediato paraíso capitalista.
En
todos los países de
la CEI y el Báltico, la gente de mediana edad y la
generación de los mayores,
lo recuerda por experiencia propia.
Mientras,
la juventud se
encuentra influenciada por la propaganda antisoviética y
anticomunista. Pero
incluso entre la juventud los sentimientos pro usamericanos
están
desapareciendo.
Empiezan
a comprender
que Rusia es el vecino histórico y es precisamente con
él, que interesa en
primer lugar tener una relación de amistad. La gente joven
empieza a demostrar
interés por los relatos de sus padres sobre los beneficios
que disfrutaba la gente
sencilla en tiempos de la URSS. Es especialmente importante, el que los
comunistas sean vistos en el pueblo como una fuerza internacional.
Nuestros
camaradas nos
contaban como los comunistas son la única fuerza
política que tiene algo más
que socios, partidos hermanos, y no solo en la antigua URSS, sino
prácticamente
en cualquier país del mundo. Es este sentimiento de
pertenecía a una poderosa y
gloriosa familia el que les levanta el espíritu,
especialmente a aquellos, que
luchan en condiciones esencialmente complicadas.
Los
comunistas de la CEI
a diferencia de los partidos burgueses, surgidos de la nada, tienen una
larga
tradición, una firme disciplina, y programas claros. Esto
atrae la gente a
nuestros camaradas. Mientras, los partidos burgueses
“caudillistas” desaparecen
en cuanto abandona la escena política el caudillo de turno.
Como decía un joven
camarada de Kirguizistán, “nosotros somos rojos, y
ellos de colores, ya que,
como camaleones, varían de color”.
Un
rasgo importantísimo
de nuestros partidos hermanos es el internacionalismo. Podemos
imaginarnos lo
duro que debió ser para nuestros camaradas georgianos
enfrentarse a la
intervención de las tropas georgianas en Osetia del Sur y
Abjasia, y defender
la alianza económica y político-militar con Rusia.
Sabemos
que los hábiles
políticos chaqueteros de las élites gobernantes
de las ex repúblicas de la
Unión, no desaprovechan la oportunidad de defender la
amistad con Rusia. Pero
sus ojos y bolsillos, miran en primer lugar hacia donde les pueda ser
más
rentable: Occidente, China, o los estados árabes productores
de petróleo.
Mientras que nuestros comunistas de los países de la CEI y
sus partidarios
defienden firmemente la necesidad de una estable alianza con Rusia.
Por
supuesto el trabajo
del congreso no se limitó a las sesiones. La
comunicación continuó más
allá del
salón de plenos. Es una oportunidad única de
comunicarse con correligionarios
de partidos hermanos.
Los
comunistas dejarían
de serlo si se durmiesen en los laureles y no analizasen su actividad
desde un
punto de vista crítico. Los delegados del congreso hicieron
propuestas
concretas para hacer el trabajo conjunto más efectivo. Hay
que mejorar la
comunicación, la relación diaria entre nuestros
partidos, actualizar el
directorio de direcciones, teléfonos, dirigentes. Sonaron
propuestas para
realizar actos de la UPC-PCUS en otras repúblicas de la
antigua URSS, lo que
sin duda ayudaría a aumentar la autoridad de los partidos
hermanos.
También
se habló sobre
la necesidad de reforzar las visitas de delegaciones de los grupos
parlamentarios para el intercambio de experiencias de trabajo, o sobre
el envío
de diputados como observadores a las elecciones, lo que
podría ayudar en la
lucha contra la falsificación. El campo para la
colaboración es muy amplio, y
continúa creciendo en las actúales condiciones de
crisis, el desencanto de las
masas y el aumento de influencia de los comunistas. Es una
opinión en la que
todos coincidieron.
En
la clausura del
congreso, fue elegido el nuevo Consejo de coordinación de la
UPC-PCUS y la
Comisión de garantías, sobre bases de igualdad
(con tres representantes por
partido, grande o pequeño). Ziuganov fue nuevamente
reelegido como presidente
del Consejo
Fueron
aprobadas las
resoluciones políticas y una resolución adicional
en defensa de nuestros
camaradas, presos políticos de Rusia, Cáucaso y
Asia central. El trabajo ha
terminado, pero el compromiso continúa. En defensa de
nuestro partidos y
pueblos hermanos.
(*)
Viacheslav Titiokin
es vice redactor jefe de “Sovietskaya Rossia” y
secretario del CC del PCFR
Fuente:
Sovros-ru - PrensaPopularSolidaria_ComunistasMiranda.
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