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CHILE:
CONSTRUIR
ALTERNATIVA DE PODER
Por:
Juan Andrés Lagos (*)
La
izquierda chilena, la
que representa Jorge Arrate, es históricamente republicana,
democrática y
socialista. Las caricaturas, estereotipos y prejuicios
atávicos no han podido
matar ese ethos. Ni el genocidio, ni el terrorismo de Estado, ni la
caída de los
muros, y menos un efímero y prematuro período
época posmoderno y neoliberal,
han logrado hacer desaparecer esta historia de raíces
profundas, desde la cual
se construye futuro.
La
izquierda chilena es
Recabarren, Víctor, Clotario, Violeta, Pablo, Gladys,
Salvador, Carlos, Miguel,
Gabriela, Rodrigo, Manuel, Lautaro. Entronca con los pueblos
originarios y con
la construcción del Estado nacional chileno, pero lo hace
desde la condición
plebeya, desde abajo y con una fuerte impronta de tradición
obrera y popular.
Con
un programa de
gobierno que ya se instaló en la campaña
presidencial de Gladys Marín, que se
enriqueció en la de Tomás Hirsch y que
tomó en sus manos Jorge Arrate, tras una
asamblea nacional con dos mil delegados, esta izquierda propositiva
sostiene,
sin tapujos, la urgente necesidad de superar el neoliberalismo y el
capitalismo
salvaje. Y lo hace junto y desde los movimientos sociales y las fuerzas
socio-políticas de cambio.
Esta es la realidad.
Hoy
esta izquierda
batalla para romper la exclusión impuesta desde Pinochet. La
derecha política,
la de Piñera, en el período de Michelle Bachelet,
negó incluso una reforma
menor al sistema binominal que habría posibilitado la
elección de candidatos
comunistas y de la izquierda. El pacto instrumental
Concertación-Juntos Podemos
Más, honra a ambos conglomerados en un propósito
democratizador. Es lógico y
esperable que esa derecha trate de estigmatizar y odiosamente
descalificar este
pacto instrumental. Lo ha hecho en toda la historia republicana y
apeló en su
momento al terrorismo de Estado.
El
actual entendimiento
entre la izquierda y el centro político puede sorprender,
pero no es inédito.
En la lucha contra la dictadura, el pueblo allendista y el pueblo
freísta
dieron muchas batallas comunes, desde sus diferencias. Lo que llama la
atención
es que un sector que se autodefine «progresista y
liberal» también descalifique
este intento democratizador.
Es
en este contexto que
Jorge Arrate ha lanzado la propuesta de Acuerdo Mínimo: un
planteamiento
propositivo, que arranca de un clamor popular. Sí,
efectivamente, es para
impedir que la derecha, con mano ajena, llegue a La Moneda. Pero es
también un
llamado estratégico y unitario cargado de futuro:
¡Para una nueva Constitución
Política! ¡Para empujar todos, ahora, la batalla
para romper la exclusión y que
la izquierda llegue al Parlamento! ¡Para asumir el Pliego de
los trabajadores
chilenos que levanta la CUT!
Ciertamente, Chile no
termina con la derecha en el gobierno
Pero
con la derecha en
La Moneda, todo será más duro y
difícil para los excluidos, para las
comunidades mapuches, para quienes viven de su trabajo y su salario,
para los
jóvenes y las minorías. El comportamiento de la
derecha en el período
dictatorial y luego su actitud en el Parlamento así lo
demuestran. Y no es
menor lo que puede ocurrir con las relaciones internacionales, dando la
espalda
a los procesos de emancipación en el continente.
La
propuesta formulada
por el mejor de los candidatos presidenciales se hace precisamente para
seguir
construyendo izquierda y mirando el interés de las
mayorías. Por eso es a las
otras dos candidaturas presidenciales, no a una. Es imposible
tergiversar su
sentido.
La
izquierda chilena ha
mostrado su generosa vocación política. Y por esa
actitud incidirá en primera y
en segunda vueltas. No tiene contradicciones
político-existenciales, porque
ningún voto de esta izquierda irá a la derecha.
Más ciudadanos saben y se dan
cuenta de que votar por Arrate en primera vuelta es un voto de futuro,
de
incidencia política real.
Apelamos
a una actitud
de generosidad democrática. La prepotencia, el engreimiento,
la descalificación
y la autorreferencia no son buenas compañías
cuando se busca una construcción
de verdad unitaria, desde la izquierda y el campo
democrático.
Fuente:
Diario La
Segunda, 24 Noviembre 2009
(*)
Periodista - Miembro
Comisión Política del PC de Chile
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