| Mitología indígena explica el calentamiento global |
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| Miércoles, 23 de Diciembre de 2009 00:54 | ||
Fenómenos
como el del cambio climático
ocurrieron en épocas remotas de la humanidad, cuando se
rompió el equilibrio
entre los humanos y la naturaleza Mitología
indígena explica el calentamiento global Por
Marina Barboza (*) Copenhague.
(Tierramérica). En la mitología de los baniwas,
yanomamis y desanas, etnias que
habitan el noroeste del estado brasileño de Amazonas
fronterizo con Colombia y
Venezuela, se encuentran explicaciones y advertencias sobre el cambio
climático.
Según
André Baniwa,
viceintendente del municipio de São Gabriel da Cachoeira,
los efectos del clima
ya fueron previstos por hombres de grandes poderes. Esos
fenómenos ya
ocurrieron en épocas remotas de la humanidad, cuando se dio
la ruptura de la
convivencia armónica entre los humanos, los animales y la
naturaleza. Baniwa
nació en la
comunidad de Tucumã-Rupitã, en el alto
río Içana y fue entre 2005 y 2009
vicepresidente de la Federación de las Organizaciones
Indígenas del Río Negro
(FOIRN). El
mito de la creación,
que también se refiere al fin del mundo para los yanomamis,
menciona la
"caída del cielo", momento en el que los humanos, sumergidos
en el
agua del diluvio, guerreaban con los seres mágicos. Esa
imagen constituye su
mayor miedo, según la premiada fotógrafa suiza
Claudia Andujar, que trabaja con
ese grupo hace 30 años. Para
los yanomamis, eso
puede ocurrir, si la humanidad no revierte el proceso de
destrucción actual,
así como dicen también los baniwas. José
María Lana,
habitante del Alto Río Negro, representante desana y miembro
de la dirección
actual de la FOIRN, afirma que los indicios de lo advertido por los
mitos ya
son perceptibles. El
sol hoy quema de
manera distinta. El período de floración ha
cambiado. Las lluvias, que caían en
los meses de abril y mayo, ahora se concentran en julio y agosto. La
"piracema" –desove de los peces-- ocurre en un sitio
diferente. Todo
eso interfiere en
la reproducción de las especies animales y vegetales,
alterando los ciclos de
alimentación de los pueblos de la floresta e interfiriendo
en sus rituales
tradicionales, que están íntimamente ligados a
los ciclos naturales. David
Yanomami sostiene
que el humo producido por la acción humana es el causante de
ese gran daño.
Este chamán y líder de su etnia, premiado
internacionalmente por la defensa de
los indígenas, vive en Watoriki, en el norteño
estado de Roraima, en la
frontera con Venezuela. Proveniente
de las
industrias, las bombas, la combustión del
petróleo y también del veneno
invisible que sale de la tierra en la extracción de
minerales, la contaminación
es la causa de las enfermedades, dice Yanomami. Muchas de ellas son hoy
desconocidas para los chamanes, que hasta hace poco tiempo
disponían de métodos
para manejar las principales dolencias que asolaban a esos grupos. Esos
alertas son
lanzados por estos líderes desde hace décadas,
pero aún no existe capacidad
plena para oírlos, quizás por la dificultad para
comprender la visión
tradicional de esos grupos, cargada de simbologías y de
lenguajes asociativos. Aún
más conscientes que
los ciudadanos de las urbes de la dependencia humana con la naturaleza
y las
selvas, los indígenas tienen mucho para enseñar y
pueden conducir una reflexión
sobre el modelo de desarrollo adoptado hasta ahora. En
septiembre, representantes
de esos grupos se reunieran en la norteña ciudad de Manaus
para elaborar la
carta de los pueblos indígenas de la Amazonia
brasileña sobre el cambio
climático, que forma parte del documento de la
delegación de este país en la
conferencia de cambio climático que se celebra en Copenhague
sobre la
iniciativa Reducción de Emisiones de Carbono causadas por la
Deforestación y
Degradación de los Bosques (REDD). La
carta expresa la
posición de estos grupos sobre el tema y reúne
propuestas de acciones de mitigación,
sobre todo en lo que se refiere a la preservación de la
Amazonia y la
contribución del conocimiento tradicional a las nuevas
estrategias frente a las
alteraciones del clima. Está
comprobado que las
tierras indígenas son más eficientes para evitar
la deforestación y retener
carbono. Los líderes reivindican el derecho a la
restitución integral de sus
territorios y a ser beneficiarios de los pagos por servicios
ambientales y por
la comercialización de créditos de carbono, en el
marco de la REDD, que podría
ser uno de los pocos logros de la 15 Conferencia de las Partes de la
Convención
Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático
(COP-15). Además,
solicitan que
los fondos destinados a contener la tala sean reglamentados de manera
adecuada
a las particularidades socioculturales de las diferentes etnias y que
se
destinen a fortalecer sus organizaciones y a apoyar sus programas y
proyectos
de preservación de la biodiversidad y del conocimiento
tradicional. La
floresta es vida. La
vida es floresta. Si se la elimina, se acaba por destruir el sustento
humano.
Ella mantiene el agua pura, pilar fundamental para sostener la vida en
el
planeta. Para
esas poblaciones,
la selva posee lugares sagrados, habitados por seres "superiores" que
tienen la capacidad de "curar el planeta" y de equilibrar los efectos
del calentamiento, las alteraciones climáticas y las
enfermedades. André Baniwa
afirma que la tecnología y el dinero nos engañan.
El valor está en la armonía
entre los humanos y entre éstos y la naturaleza. (*)Marina
Barbosa,
maestra en antropología por la Pontifícia
Universidade Católica de São Paulo y
especialista en desarrollo. Integró la delegación
de Brasil en la COP-15. Edición
de Tribuna
Popular Fuente:
http://www.nacion.com/ln_ee/2009/diciembre/21/aldea2203288.html |













