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31.07.2010
DIRECCION COLECTIVA PDF Imprimir E-mail
Escrito por Tribuna Popular   
Miércoles, 03 de Marzo de 2010 22:41

Tercera InternacionalPublicado por Tribuna Popular Nº 173

La Dirección Colectiva es el examen y la solución en conjunto de los problemas, la responsabilidad común por el cumplimiento de las funciones y las tareas encomendadas al órgano dirigente, faceta muy importante del centralismo-democrático.

La dirección del Partido Comunista, la actividad de los órganos electivos del Estado, los sindicatos, la Juventud Comunista y de otras organizaciones sociales se basa, en la sociedad socialista, en los principios de la colegialidad. La administración de la producción, del transporte, de las comunicaciones, la dirección de las Fuerzas Armadas lo mismo que de otros dominios de la actividad del Estado, en virtud de sus particularidades específicas, se efectúa partiendo del principio de mando único que se asienta sobre diferentes formas de participación general.

El carácter colectivo de la dirección en la sociedad socialista se infiere de la propia esencia del sistema socialista, cuya base económica es la propiedad social sobre los medios de producción, y la base política, el poder de los trabajadores, de todo el pueblo.

La utilización de la experiencia colectiva y de los conocimientos de la dirección de las organizaciones partidistas, estatales, sociales, el tomar en consideración el criterio de millones de comunistas y trabajadores sin partido, la necesidad de una profunda reflexión y de una apreciación multilateral son condicionados por la gigantesca escala y la complejidad de las tareas de la construcción comunista.

Como ha enseñado la práctica, la elaboración de una política científicamente fundamentada y la realización de una dirección eficaz sólo pueden hacerse basándose en una consideración multilateral de los conocimientos y de la experiencia de los comunistas y las masas sin partido.

La solución tomada en este caso es una aleación de las opiniones, de la experiencia colectiva de los participantes en la reunión, en la sesión, de los miembros de la colectividad o del órgano electivo, está exenta de toda predeterminación impuesta por cualquier voluntad individual y permite un enfoque correcto y real.

El intercambio de opiniones y la exteriorización de la voluntad de la mayoría son la premisa necesaria de la unidad de acción de una consciente disciplina partidista y estatal. Para garantizar el efecto debido de la Dirección Colectiva es necesario un funcionamiento real, y no formal, del órgano colegiado, una participación activa en él de todos sus miembros.

En este aspecto tiene gran importancia el carácter de las relaciones entre los miembros de este órgano, por un lado, y su dirigente, por el otro. El reconocimiento del importante papel, de la responsabilidad y del prestigio del dirigente no tiene nada de común con la realización del poder personal. El dirigente actúa como organizador del trabajo colectivo, debe manifestar un gran tacto e interés en asegurar un libre intercambio de opiniones e instaurar un ambiente de creatividad colectiva.

Sobre él recae la mayor parte de la responsabilidad, pero a la hora de resolver los problemas tiene los mismos derechos que los demás miembros. Todos han de hacer su aporte a la resolución de los problemas generales, actuar con iniciativa, independencia de razonamiento y firmeza en los principios.

Una condición necesaria de la Dirección Colectiva es la estrecha ligazón entre el examen y la toma de decisión en común y la disciplina y la responsabilidad en su cumplimiento. La Dirección Colectiva supone tanto la responsabilidad común como la personal por la tarea encomendada, por el cumplimiento de las resoluciones tomadas colectivamente.

Lenin subrayó que “en todos los casos y en todas las circunstancias, sin excepción, la dirección colectiva debe ir acompañada de la más estricta responsabilidad personal, que asumirá cada uno por el cumplimiento de una tarea exactamente definida” (V.I. Lenin. ¡Todos a la lucha contra Denikin! O.C., t. 39, pág. 46). Una gran importancia para la Dirección Colectiva tiene el asegurar la diligencia en el trabajo de los órganos colegiados, eliminar la palabrería, la pomposidad y las reuniones superfluas.

La Dirección Colectiva es una gran fuerza en la conducción del Partido y del Estado y en la actividad de las organizaciones sociales. Permite poner en acción grandes reservas, tanto materiales como morales. La experiencia ha mostrado que cualquier infracción del principio de Dirección Colectiva aminora el papel de los órganos del Partido, estatales y sociales e incluso puede paralizar su funcionamiento normal, disminuir la actividad social de las masas.

Es en particular rigurosa la demanda al Partido y a los órganos dirigentes del cumplimiento de la Dirección Colectiva. El Partido, unión política voluntaria de los comunistas, basa toda su actividad en los principios de la colaboración colectiva, y no en órdenes administrativos. “… Todos los asuntos del Partido deben ser manejados –directamente o por medio de representantes- por todos los miembros del Partido en un plano de igualdad de derechos sin ninguna excepción” (V.I. Lenin. La socialdemocracia y las elecciones a la Duma. O.C., t. 14, pág. 252).

El modo colectivo de examen y solución de todos los problemas esenciales del Partido y de sus organismos es condición obligatoria para la actividad normal de sus organismos, la educación acertada de los cuadros y el desarrollo de la actividad y la iniciativa de los comunistas. El culto a la personalidad y las vulneraciones, a él vinculadas, de la democracia interna del Partido no pueden ser tolerados en éste, son incompatibles con los principios leninistas del partido.

En el Partido, los órganos dirigentes se han creado y existen para tener en cuenta de la manera más completa la opinión de los comunistas, para resolver todas las cuestiones importantes mediante esfuerzos comunes. En cada organismo del Partido, el derecho exclusivo a examinarlas y resolverlas pertenece al órgano colegiado: en los organismos de base, locales y regionales del Partido, a la correspondiente Conferencia; y, en el Partido en su totalidad, al Congreso.

Los organismos de dirección electos por las Conferencias y el Congreso –los Comités respectivos-, así como sus instancias ejecutivas –Secretariados en los niveles de base e intermedios y Buró Político-, también son órganos colegiados.

Una garantía importante de la observancia del principio de colegialidad son los plazos rígidos establecidos por los Estatutos del Partido para celebrar tanto los Congresos, Conferencias y Asambleas del Partido, como las sesiones plenarias de los Comités del Partido.

La consolidación y el desarrollo del principio de Dirección Colectiva en el Partido halla su expresión en la elevación del papel de los Plenos del Comité Central y de su Buró Político, lo mismo que de los Plenos y de los organismos regionales y locales del Partido, de las asambleas de los comunistas, en la ampliación de la información interna del Partido.

Los acuerdos adoptados tras las discusiones colectivas en el Comité Central y su Buró Político, dan a los organismos del Partido una orientación precisa y las directrices claras, lo que contribuye a mejorar su trabajo.

Los Sindicatos y la Juventud Comunista también deben desarrollar el trabajo de sus organismos de dirección bajo la Dirección Colectiva.

En los Consejos del Poder Popular los problemas de mayor alcance deben examinarse en las sesiones de los mismos, en el período entre sesiones, y en las reuniones de sus instancias ejecutivas.

El Partido y la dirección del Estado revolucionario deben perfeccionar constantemente la actividad de estos acumuladores del pensamiento colectivo. A elevar el nivel de la Dirección Colectiva van dirigidos los esfuerzos del Partido en la educación de los comunistas, de los cuadros dirigentes y de todos los trabajadores en el espíritu de la ideología y de la firmeza de principios, en el mejoramiento de su información.

La Dirección Colectiva es un importante patrimonio político del Partido Comunista y de la sociedad socialista, tiene un gran valor para utilizar las ventajas del socialismo en interés del pueblo, para la construcción del comunismo.

La ampliación y el perfeccionamiento de la Dirección Colectiva contribuye a desenvolver la democracia socialista y es una premisa para la transición gradual a la autogestión social comunista.

*Adaptado de «Comunismo Científico Diccionario», de la Editorial Progreso, de varios autores bajo la redacción del académico A. Rumiántsev, como aporte a la discusión y al combate ideológico.

Última actualización el Domingo, 25 de Abril de 2010 18:52
 
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