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| Clara
Zetkin, destacada luchadora del mundo por los derechos de la mujer
trabajadora |
La
lucha por nuestras demandas debe hacerse desde la trinchera de clase,
de las
explotadas y explotados
En el
centenario de la propuesta de Clara Zetkin
Por:
Elena Linárez (*) Para Tribuna Popular
Hace 100 años fue declarado el 8
de marzo como el
Día Internacional de la Mujer Trabajadora, tras propuesta
realizada por Clara
Zetkin ante el Congreso de Mujeres Socialistas en Copenhague;
cumpliéndose a su
vez 99 años desde la primera vez que se llevó a
cabo ésta celebración.
El origen de ésta fecha ha sido
cuestionado por
diversas razones; sin embargo lo que no puede negarse ni objetarse es
que el 8
de marzo está íntimamente vinculado a las luchas
del movimiento obrero
internacional; y que como fuese señalado por la propia Clara
Zetkin, es un día
para la “interrelación con todas las cuestiones
femeninas, conforme al enfoque
socialista”; cuestión hoy hecha a un lado por el
carácter comercial que las
clases dominantes han logrado imprimirle a tan importante
celebración.
El Día de la Mujer Trabajadora,
contextualizando el
momento histórico en el que fue propuesto, tenía
como objetivo fundamental la
movilización de las mujeres a favor de la conquista de su
derecho al voto, y
las reivindicaciones laborales, es evidente
que casi 100 años más tarde ha diversificado su
razón de ser, en la medida que
el sistema económico dominante ha diversificado
también sus formas de
explotación. Hoy por hoy, es necesario retomar el 8 de marzo
como una fecha que
pertenece al Movimiento revolucionario vinculado a las y los
comunistas.
Y es que el 8 de marzo es un día
para la agitación
de los sectores femeninos en el que se incentive la
organización para la
conquista de nuestras luchas y reivindicaciones concretas. Es una fecha
para el
análisis de las condiciones de explotación y
opresión a las que venimos siendo
sometidas las mujeres en ésta sociedad jerarquizada, donde
predomina la
propiedad privada sobre los medios de producción.
Desmontar y arrebatar de las manos de la
burguesía
ésta celebración, que ha sido deformada como un
día para el consumo en el que
se hace alarde de nuestra discriminación y
explotación, debe ser un objetivo
para los movimientos de mujeres, pues para nosotras se trata de
combatir dos
sistemas que se sostienen sobre nuestra opresión, y no de
exacerbar lo que nos
mantiene oprimidas.
Para las mujeres revolucionarias retomar el
Día
Internacional de la Mujer “TRABAJADORA”, es y deber
ser, un punto de honor, no
sólo para reivindicar la memoria de las mártires
y heroínas de la clase obrera
y trabajadora, forjadoras de los derechos y actuales condiciones donde
se
desenvuelve la mujer de hoy, pues las conquistas que ahora vemos con
naturalidad costaron en la historia reciente, la vida y sacrificio de
muchas
mujeres, que ni siquiera han quedado en las páginas de la
historia. Sino que
además es un elemento clave para imprimirle a la lucha
femenina el carácter de
clase que requiere para elevar cualitativamente su impacto real en los
sectores
populares y en el resto de la sociedad.
El Día de la Mujer Trabajadora
sólo tiene sentido,
si las mujeres pobres nos organizamos y luchamos por construir una
sociedad
distinta. Es absurdo desde todo punto de vista, celebrar una fecha para
y por
el “tener”, una fecha para la vejación,
que sea la antítesis de la verdadera
esencia que hizo nacer un día tan significativo como
éste.
En la sociedad capitalista, todo es
mercancía y las
mujeres podemos dar fe de ello, por lo tanto y con más
razón debe comprenderse,
lo que para la ideología dominante significa banalizar una
fecha que puede ser
una vía o herramienta que permita socavar sus bases.
En el Día de la Mujer Trabajadora
hay un sin número
de elementos que nombrar y por los cuales las mujeres debemos luchar,
sin
embargo, más allá de eso, se requiere de un paso
anterior y definitivo para
concretar y avanzar en la conquista de tales reivindicaciones, y es que
sin la
organización que nos permita la movilización, no
habrá concientización
suficiente para enfrentar el monstruo que nos adversa.
¿Cuál es la
situación de la mujer venezolana hoy?
En estos últimos años,
Venezuela se le coloca como
referencia en cuanto a la reivindicación de la mujer: se
aprobó una
Constitución con lenguaje no sexista, se le dio
carácter constitucional al
derecho de las mujeres trabajadoras del hogar a recibir seguridad
social y
jubilación, se aprobó el año pasado la
Ley Orgánica sobre el Derecho de las
Mujeres a una Vida Libre de Violencia, se aprobó la paridad
entre hombres y
mujeres para los cargos de representación
política, se creó el Ministerio del
Poder Popular de la Mujer y la igualdad de género,
además de los diferentes
planes y programas sociales en Salud, educación, vivienda,
alimentación, etc.
donde la incorporación de la mujer ha sido masiva. Todas
estas conquistas
tienen, sin embargo, un carácter formal y con alcances
limitados para la real
emancipación de la mujer.
Aun cuando ha habido una fuerte
campaña por la
erradicación de la violencia hacia la mujer y se ha aprobado
la Ley Orgánica
sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, los
casos de
muertes y de abusos por este motivo siguen siendo numerosos.
Según cifras
recopiladas por organizaciones nacionales de mujeres, cada 15 minutos
una mujer
sufre abusos a manos de su pareja o ex pareja. Solamente en Caracas,
muere una
mujer cada 10 días por violencia de género. El
problema quizás se deba al hecho
de que una de las razones fundamentales que operan a favor de estas
prácticas
de violencia doméstica sigue sin tocarse, y es el que tiene
que ver con la
dependencia económica que muchas mujeres siguen teniendo con
sus parejas.
Todavía hoy el derecho a la
seguridad social y a la
jubilación de las mujeres trabajadoras del hogar no deja de
ser letra muerta.
Hasta ahora, sólo se ha impulsado la Misión
Madres del Barrio, que beneficia a
unas pocas madres (las más depauperadas) con una
subvención o ayuda menor al
salario mínimo, política que expresa el no
reconocimiento del trabajo del hogar
como trabajo productivo.
Mientras formalmente se garantiza la paridad
entre
hombres y mujeres en los cargos de elección popular, la
representatividad de la
mujer en ellos no implica ni garantiza en lo más
mínimo el que se defiendan los
derechos y exigencias de las mujeres. Muy por el contrario,
representantes del
gobierno elegidas por el voto popular terminan defendiendo otros
intereses,
poniéndose del lado de la derecha conservadora y
oponiéndose con fuerza a todo
intento de la mujer por conquistar demandas fundamentales.
Los procesos de lucha de la mujer trabajadora
en
Venezuela, el panorama no deja de mostrar los grandes
límites que tenemos hoy
en día las mujeres trabajadoras venezolanas. Tenemos que
luchar por erradicar
los vicios que existen en este momento, por lo que tenemos que citar
ciertas
fallas que persisten el proceso bolivariano.
En el año 2005, las trabajadoras
de la fábrica
Sel-Fex, creyendo sinceramente en que “fábrica
cerrada, fábrica tomada”,
ocuparon la fábrica exigiendo a los patrones el derecho a
preservar sus fuentes
de trabajo y sus derechos laborales. Esperando a que el Estado tomara
la decisión
a su favor y les permitiera poner a producir bajo control obrero la
fábrica,
todavía hoy la fábrica se encuentra paralizada y
estas trabajadoras siguen sin
tener respuesta satisfactoria.
El año pasado, las trabajadoras de
la fábrica
Fundimeca, ubicada en Valencia, lograron arrancarle al
patrón un contrato
superior al que este esperaba. En respuesta, el patrón
ejecutó 49
calificaciones de despido. Ante esto, varias trabajadoras solicitaron
ante la
Inspectoría del Trabajo su reenganche, y nueve de ellas lo
ganaron en el mes de
julio. Este reenganche fue desconocido por la patronal y, ante el
atropello,
las trabajadoras decidieron tomar los portones de la fábrica
exigiendo que
fuese respetada la medida. El resultado: la dirigente principal herida
de bala a
manos de sicarios motorizados pagados por el patrón y varias
detenciones a los
pocos días en la cárcel de Tocuyito. Otro ejemplo
es la empresa
Johnson Controls, ubicada en la
localidad de Guácara, Estado Carabobo, donde 168
trabajadoras y trabajadores
fueron perjudicados con los despidos masivos y esta empresa
está realizando
retardos injustificados para cumplir con la medida de reenganche que
autorizó
el ministerio del Trabajo.
Y es que “a la hora de las
chiquitas”, cuando la
pugna entre los intereses de clase se hace manifiesta, la
preservación del
interés de la burguesía prevalece y el de los
trabajadores y trabajadoras es
golpeado.
Hoy, cuando mayores luchas duras y
calamidades
esperan a la clase trabajadora y las familias pobres, como efectos de
la gran
crisis de la economía capitalista, es necesario
luchar por una perspectiva independiente de las luchas de
la mujer
trabajadora y pobre de nuestro país. La lucha por nuestras
demandas debe
hacerse desde la trinchera de clase de las explotadas y explotados y
con
nuestros propios métodos, pues cualquier
reivindicación seria, como el derecho
a la interrupción del embarazo, la existencia de
guarderías, comedores y
lavanderos públicos sostenidos por el Estado y los
capitalistas, para comenzar
a liberarnos de la esclavitud doméstica, debe ser arrancada
mediante la lucha a
las patronales públicas y privadas de este país;
más aún, la lucha contra el
aumento de los alimentos y la carestía de la vida en
nuestros hogares, que como
vimos son llevados en su mayoría por mujeres solas, por
salarios dignos, por
casa y techo propio decente, etcétera, fundamentales para
nosotras, son luchas
comunes al conjunto de la clase obrera y el pueblo en general. Por eso,
el
camino debe ser el de la más amplia unidad en la lucha, por
nuestros demandas
como mujer y como mujeres trabajadoras, junto con nuestros
compañeros de clase
varones, a la vez que bregamos para que el conjunto de la clase
trabajadora
tome también en sus manos nuestras demandas propias.
Ante todo esto debe abrirse paso una
corriente de
mujeres digna heredera de la tradición de lucha por la
emancipación de la mujer
y por la liberación social de la clase trabajadora que dio
origen a la
conmemoración del día de la mujer.
Rescatemos pues, los principios de nuestra
heroína Clara
Zetkin, tomemos la bandera de trabajar para acumular fuerzas, hacia la
Clase
Obrera y sectores de trabajadores, el campesinado pobre y la
intelectualidad
revolucionaria para consolidar y desarrollar una correlación
de fuerzas a favor
del rumbo socialista del proceso bolivariano, para lo cual debe
lograrse que la
Clase asuma su papel de vanguardia de la revolución y supere
la condición de
acompañante subordinado a la pequeña
burguesía o de espectadora pasiva del
proceso.
«(...) como persona, como mujer y
como esposa, [la
mujer] no tiene la menor posibilidad de desarrollar su individualidad.
Para su
tarea de mujer y madre sólo le quedan las migajas que la
producción capitalista
deja caer al suelo»
Clara Zetkin
(*)Presidenta del Movimiento de Mujeres
“Clara
Zetkin”
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